abc Burkina n° 138

En respuesta al Express:

OGM : " Segadores contra investigadores "

Esta vez, la noticia viene del Norte. Ahí está, como colaboración ofrecida a las organizaciones campesinas del Sur.

En marzo último, la revista francesa el Express había publicado un artículo del Sr. Jean Marc Biais titulado: Segadores contra investigadores. En este artículo, el autor inculca que los "activistas" que siegan los cultivos OGM realizados en el campo amenaza el futuro agrícola de Francia. He aquí la respuesta (enviada al Director del Express, que no ha aceptado publicarla) de Sr.Philippe DESBROSSES, Agricultor, Doctor en Ciencias del Medio Ambiente, Presidente de la Comisión de las Etiquetas Bio en el Ministerio de Agricultura.

Señor Director,

Se puede esperar, de parte de vuestra revista, una información complementaria al artículo de Jean Marc Biais « Segadores contra investigadores » que presenta una opinión un poco truncada y caricatural sobre la naturaleza y las cualidades de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

Tengo un sentimiento de compasión con respecto a los jóvenes investigadores que pierden su empleo en las aventuras de la tecnología moderna, ya que la mayoría de los ciudadanos (77%) pone en tela de juicio estas orientaciones de cultivo OGM.

Pero en una democracia, es legítimo que una población se oponga a una aventura que juzga no pertinente y peligrosa cuando sus elegidos la traicionan en nombre de quimeras llena de tropiezos.

Estoy también lleno de compasión con respecto a miles de familias de campesinos que se han visto obligados a dejar la tierra en estos 30 años, por amor del progreso.

Esta hemorragia silenciosa de la que la prensa no habla nunca representa 35 000 explotaciones por año en Francia (una cada cuarto de hora) o sea más de 100 000 empleos directos e indirectos que desaparecen cada año en nuestro bello país.

Sin embargo estas personas, Sr. Director, no tienen el mismo valor que los otros trabajadores: Sus sufrimientos no interesan a nadie, son los supervivientes de un modelo agrícola atrasado que ha modelado nuestros paisajes, preservado nuestros recursos, abastecido de manera sana y sostenida generaciones de personas.

Y, sobre todo, son un obstáculo a la petroquímica triunfante que ha reemplazado por todos los lugares a los hombres por sus moléculas industriales (herbicidas, abonos de síntesis, etc...) con las consecuencias que todos sabemos y con las subvenciones del estado para las que la agricultura sirve de coartada, siendo los OGM la última tentativa para apropiarse de la totalidad de los recursos de todos y el privilegio exclusivo para producir el alimento indispensable a la vida.

Contrariamente a lo que el buen pueblo cree, estas técnicas intensivas tienen un coste de producción exorbitante. El precio del alimento es 3 veces más elevado que el de la agricultura campesina. Pero el consumidor no se da cuenta de nada porque es le contribuyente quien paga la diferencia

Un estudio económico, publicado en el año 1994 en la Revista « Scientific Américan », indica que en la agricultura industrial son necesarias 300 unidades de abonos químicos para producir 100 unidades de alimento, mientras que se necesitan 5 unidades en agricultura campesina para producir las mismas 100 unidades de alimento.

Tenemos que decir que esta orientación es aprovechada por solo algunos poderes anónimos que dominan el sector de la producción alimenticia, pero que son perjudiciales a la comunidad humana, amenazando los equilibrios de los ecosistemas, la seguridad alimenticia, la salud de las poblaciones y el futuro de nuestros hijos y nietos...

La elección de imponer los OGM que, en 7 años ha desbastado los suelos de Argentina ( artículo de New Scientist, reproducido por Courrier International N°38 del 4 de noviembre 2004), debería incitar a los periodistas « independientes » y dignos de su misión de informar a un mayor rigor ante los fantasmas y delirios de algunos promotores a sueldo.

Para estos periodistas dignos de su misión que son quizás también padres de familia, indico una información sobre la eficacia de los métodos arcaicos de las agriculturas campesinas, en particular en Madagascar.

La pequeña comunidad malgache de Fianarantsoa, ayudada por un jesuita agrónomo, ha multiplicado por diez las cosechas de arroz en algunos años.

Señalemos que estos campesinos no están motorizados, que utilizan como abono el compuesto de deshechos vegetales y animales reciclados, y que toda su técnica está basada en la rotación de los cultivos, en la elección de una variedad rústica del país adaptada a las condiciones locales, (región, clima, altitud) y en la economía del agua en el momento del corte lo que da cosechas de 230 quintales / ha.

Ustedes lo pueden creer, las grandes instituciones internacionales que han sido solicitadas y cuyo papel es de buscar soluciones económicas al abastecimiento alimenticio del tercer mundo, mantienen una escandalosa conspiración de silencio, a pesar de la garantía de un científico, de la Cornell University de New-York, el Profesor UPOV que clama su indignación en el desierto, desde hace 10 años.

Pero, es verdad que es insoportable admitir que pequeños campesinos sin medios, puedan hacer diez veces mejor que los « eminentes » expertos del CIRAD o de la FAO, que deben justificar su presupuesto, su carrera y sus OGM...

He aquí Señor Director lo que mi conciencia me ha llevado a decíroslo este domingo, como una botella que se lanza al mar, sabiendo que si mis palabras representan el más pequeño riesgo de desagradar a vuestros anunciantes, no tienen ninguna suerte de ser tomadas en consideración. Es lo que me respondió, hace veinte años, un patrón de Presse a propósito de la contaminación de las aguas debido a los nitratos de origen agrícola: « Sr. Desbrosses, sabemos que usted tiene razón, pero comprenda que a nuestros anunciantes no les gusta que se les ponga en apuros su volumen de negocios... »

Atentamente, con mis mejores saludos.

Ph. DESBROSSES Agricultor
Doctor en Ciencias del Medio Ambiente
Presidente de la Comisión de las Garantías Bio
en el Ministerio de Agricultura.

phil.desbrosses@wanadoo.fr

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