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Está probado, hoy en día, que el cambio climático es un hecho y ningún país podrá negar de que se trata de un verdadero problema que hay que solucionar. Es un fenómeno mundial y debe tener su influencia en nuestro comportamiento diario. Pero también en el de los responsables políticos de todo el mundo. Habría muchas cosas que decir sobre las ventajas en unir “Calentamiento climático y Soberanía alimentaria”. No quiero ser exhaustivo y me limito solo a dar algunos ejemplos que ilustrarán cómo el reconocimiento de la Soberanía alimentaria de los Estados ayudaría a la reducción del calentamiento climático. El primer fruto de la Soberanía alimentaria es limitar las importaciones de los productos alimenticios en favor de los productos locales. Por tanto, habría una reducción de la energía de transporte y por consiguiente una reducción del efecto invernadero. Los ejemplos que aquí doy son de África del Oeste. Cada uno puede buscar los suyos en el lugar donde se encuentra. Cuando África del Oeste proteja convenientemente su agricultura, la población urbana se dará cuenta sin tardar que los campesinos de la CEDEAO pueden alimentar al conjunto de la población con productos de calidad. Ese día, el concentrado de tomate no vendrá de China (pasando por Italia) sino que será producido localmente por las numerosas mini-industrias cercanas a los campos de cultivo del tomate. La nuez de coco rallada no será más importada de Francia, sino vendrá, directamente, de los países de la costa, donde habrá sido transformada. Los ganaderos tradicionales producirán leche todo el año y así encontrarán una nueva fuente de ingresos. La importación de la leche en polvo y de la leche concentrada disminuirá considerablemente. En pocos años, la producción de arroz, será suficiente para abastecer las principales necesidades de la población. No se será más necesario abastecer Kudugu con el arroz que viene en barco desde Asia, en tren desde Abidján y en camión desde Uagadugu. La región de Orodara, (en el sudoeste de Burkina), no se conocerá tan sólo por sus mangos y sus naranjas sino también por sus jugos de frutas y por sus mermeladas. El pan no desaparecerá pero otros productos, como los bizcochos a base de maíz se encontrarán en el mercado. Los acostumbrados a tomar su desayuno en los kioscos, tomarán un buen café con leche preparado con café en grano de Costa de Marfil, (molido bajo sus miradas) y con la buena leche de las vacas de los alrededores. Hasta podemos esperar que los cubos des Sumbala de soja suplanten a los de Maggi u otras marcas. El aceite de algodón sobrevivirá a los que vienen de Malasia y a los de soja 100 % OGM que hay en nuestras tiendas. Señalemos que los aceites OGM vienen de los Estados Unidos o de América del Sur pero actualmente transitan por el norte de Francia donde los envasan. Y el planeta tendrá mejor salud. Kudugu, 26 de abril 2007 Maurice Oudet Presidente del SEDELAN |