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269) Lucha contra la carestía de la vida y la dependencia alimentaria Imprimir E-Mail

Lucha contra la carestía de la vida y la dependencia alimentaria

¡Cuanto cuesta ser pobre! Es más fácil luchar contra la carestía de la vida cuando se es rico que cuando se es pobre. Esto vale para todos, personas y gobiernos. Es la triste experiencia que hoy hace el gobierno de Burkina. ¡Pero, gobernar es prever!

Leemos en Sidwaya, el periódico burkinabe del viernes 29 de febrero: « En su consejo de ministros del miércoles 27/02/08, el gobierno burkinabé ha decidido, de modo excepcional, eximir de derechos de aduana, por un período de tres meses a partir de hoy, los siguientes productos de gran consumo : arroz, sal, pastas alimenticias, leche condensada azucarada, leche en polvo y leche para niños. »

Veamos el impacto que alguna de estas medidas puede tener.

 El arroz importado entrará en Burkina sin derecho de aduana que alcanzan solo el 10 % . Pero – como el mismo gobierno reconoce : « Hemos informado a los operadores económicos que en Burkina Faso el fraude se expresa cada vez más por medio de falsas declaraciones » – algunos estiman que solo se declaran el 30 % de las mercancías importadas. Sobre esta base, y suponiendo que los comerciantes importadores repercutan plenamente este « regalo fiscal », la supresión del arancel sobre el arroz tendrá un impacto muy débil sobre los precios de venta : del orden del 3 %, es decir: una reducción de 500 F por saco de 50 kg vendido a 15 000 F. Ahora bien, al mismo tiempo, el ministro de Economía y de Finanzas, Jean Baptiste Compaore, nos dice que « la tonelada de arroz tailandés ha pasado de 200 000 a 500 000 F CFA ». Es decir: ¡un aumento del 150 %!  Y hay que precisar «de qué arroz se trata »: ¿Del buen arroz tailandés vendido entre 600 y 700 F el kilo en la tiendas de alimentación general, o del viejo arroz de mala calidad que invade hasta las pequeñas tiendas de los pueblos ?

 Si echamos un vistazo sobre las importaciones d leche en polvo, ¿qué podemos decir? Si se trata de sacos industriales de 25 Kg. de leche (a menudo revendido al detalle en saquitos de plástico sin etiqueta) tienen un arancel del 5 % en toda la UEMOA. Aquí también podemos estimar que solo se declaran el 30 % de las importaciones. Para los importadores, la supresión del arancel representa solo una economía del ¡ 1,5 %! Con gran probabilidad, esta rebaja no se repercutirá a nivel del consumidor.

 Por eso, en vez de responder con precipitación a las manifestaciones en contra de la carestía de la vida, me parece que sería mejor aprovechar estos acontecimientos para hacerse las buenas preguntas y después tomar las buenas decisiones.

 Un país – como el Burkina Faso cuya población consta, al 80 %,  de agricultores y ganaderos – ¿puede aceptar depender del exterior para alimentarse? ¿puede Burkina dispensarse de una verdadera política agrícola y alimentaria? Burkina posee un ganado de 7 millones de bovinos, ¿puede permitirse importar cada año productos lácteos por un valor de 9 mil millones? Burkina ha invertido miles de millones de francos para desarrollar sus plantaciones arroceras irrigadas, ¿puede desinteresarse de los arroceros y dejar entrar en masa arroz de mala calidad y a precios imbatibles?

 Gobernar, es prever. Actualmente, el gobierno actúa con precipitación. ¿Puede hacerlo de otro modo? Hace algunos años, era posible tasar la leche en polvo y desarrollar la red láctea en Burkina y más ampliamente en África del Oeste. Kenya lo ha hecho, y hoy es casi autosuficiente. En Burkina, la leche local falta enormemente. Y la situación no se mejora. Este año, Burkina produce menos leche que el año pasado, porque falta terriblemente el alimento para el ganado.

 Parece ser que, aquí, los ganaderos y los responsables políticos no saben que existe otra cosa que la torta de algodón para dar al ganado un suplemento de alimento. Y sin embargo, en todo el mundo lo que se busca es la soja. Burkina la puede producir cuanto necesite. Id a las zonas algodoneras y preguntad a los campesinos qué prefieren: ¿producir algodón al precio garantizado de 150 F o producir soja al mismo precio?

Allá por los años 70, pregunté a un candidato a la asamblea nacional, cuál era el programa de su partido sobre los campesinos. Me respondió: «¡Los campesinos, no les tememos! » Hoy, me parece que la situación no ha cambiado mucho. Por falta de previsión, el gobierno actúa presionado por la calle. ¿Quizás no tenga otra salida? Pero sabe muy bien que, en el fondo, las medidas que acaba de tomar tendrán un impacto muy limitado.

Para ser creíble, el gobierno debería proponer medidas que permitan, en los próximos años, reducir la dependencia alimentaria. Podría declarar : hoy, suprimimos los aranceles sobre la leche en polvo y el arroz. Pero, a la vez, lanzamos una fuerte señal a los productores: nos comprometemos a sostener le red láctea y la red arroz. Queremos garantizar las inversiones en estas dos redes. Si cayese el precio de la leche en polvo, no sólo restableceríamos los aranceles sino que, si fuese necesario, podríamos aumentarlos. No permitiremos que se reconstruya un litro de leche entera con 200 F CFA de polvo de leche importado. No permitiremos que el viejo arroz tailandés rompa el precio del arroz local. Pensamos que es justo que un arrocero reciba al menos 125 F por un kilo de arroz entero. La situación mundial actual lo permite. Si Tailandia (o cualquier otro país) quisiera inundarnos de nuevo deshaciéndose de su stock de arroz viejo a precios fuera de toda competencia, tomaremos las medidas necesarias para mantener el precio del arroz local a un nivel razonable.

 Última advertencia.

Hace unos días, me encontraba en Suru, en las grandes llanuras irrigadas. Los arroceros estaban hechos polvo. No había más agua. Según los campesinos, hace dos meses, había mucha agua. Si hoy no tienen agua es debido a la AMVS (Autoridad de Revalorización del Valle del Suru) la sola que tiene poder para administrar el agua, y por consiguiente para abrir o cerrar las compuertas del pantano de Lery. ¡Habría habido demasiado agua! La AMVS habría dado la orden de abrir las compuertas para recuperar una parcela inundada (¡hasta aquí no hay nada que decir!) pero habrían olvidado cerrarlas. Como resultado: los arroceros tienen que reducir su producción de un 50 %. Cuando se aborda algún responsable de la AMVS de la región, sólo se obtienen respuestas evasivas. La Dirección General está en Uagadugu. ¿Se puede esperar una encuesta que depure responsabilidades y sancione a los responsables?

Kudugu, 1° de marzo 2008
Maurice Oudet
Presidente del SEDELAN

 

 
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