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278) El arroz local, ¿dónde está? Imprimir E-Mail

El arroz local, ¿ donde está ?

Sigo en Europa. Aprovecho mi estancia para proponerles un artículo del periódico burkinabé Bendré. Para algunos será una buena ocasión para descubrir este diario. Como su autor se refiere a algunos de mis artículos, añadiré algunas referencias. En él constataréis que la situación actual (el desánimo de los productores de arroz) ya se preveía en el 2002. No dejen en ningún caso de echar un vistazo sobre ¡ “El elefante de África” ¡

Lunes 28 de abril 2008, por Bendré

Se pueden recorrer una, dos, tres... y hasta cuatro tiendas en Uagadugu sin ver arroz local del Valle del Suru, de la Llanura de Banzon, de Bama. Entre las miles tiendas de Uagadugu, capital de Burkina faso y gran centro comercial del país, solo existen dos o tres sitios de venta al público de arroz local. Este arroz cuesta 15 000 F CFA el saco de 50 kg. La dificultad de acceder a él constituye un obstáculo para su mayor consumo.

 

Mientras que cualquier burkinabé puede encontrar arroz extranjero, el arroz local es tan raro como una esmeralda. Se podría pensar que el País de los hombres íntegros es el peor alumno del Programa alimentario mundial (PAM). Evidentemente no ha contribuido para nada en la producción del arroz, uno de los cereales más consumidos del planeta. Y sin embargo, ni las condiciones climáticas, ni el agua o la calidad de los suelos impiden el cultivo del arroz en el País de los hombres íntegros.


Otra dificultad para la venta de arroz local es la mentalidad. En “la piel del colonizado”, la mayoría prefiere arroz de importación. En nuestro país existe de manera evidente una voluntad política de liberalización económica que no conviene a todos. Los comerciantes, o “los así llamados”, en nuestro país son a la vez juez y parte en la importación de arroz. Esto no agradará ciertamente al diputado Nabaho Kanidoua – él mismo lo dijo en la Asamblea nacional en su discurso sobre el estado de la nación – pero es la verdad. Hace años, la cosecha anual de arroz local era excedente. Pero los arroceros no conseguían vender su producción. El arroz de importación ahogaba su cosecha. Una práctica corriente, que hace aún más raro el arroz local, es que los comerciantes compran del arroz en los arrozales y lo mezclan con el arroz importado, que cuesta más caro, con el fin de obtener un mayor margen de beneficios.

Frente a esta escasez de arroz local, el Estado hubiese debido establecer estructuras de control de precios que recogiesen las tasas o que determinasen las cuotas de la importación. ¿Dónde está la protección del mercado nacional? La importación de arroz en nuestro país es el negocio de unos pocos comerciantes, de sociedades de pantalla, ayudados en sus aspiraciones monopolistas por políticos ocultos en las sombras.
Hastiado por el calvario de los arroceros burkinabé, que solo tienen un mercado limitado, el padre Maurice Oudet, alter-mundista, del Servicio de Edición en lenguas nacionales (SDELAN) escribía en las página 16-17 de su obra

« El peso del comercio internacional sobre los países africanos » :

« Para ilustrar los resultados desastrosos de esta política liberal sobre la agricultura, les invito a que den un paseo por el arrozal de Bama (a 25 km de Bobo-Diulaso, al sudoeste del país). Encontrarán arroceros desanimados. Algunos han transformado su parcela en campo de maíz o en huerto de hortalizas. Si se les dice que el arrozal está mal cuidado, responderán que primero se han tenido que ocuparse de sus campos de maíz antes de venir al arrozal. ¡ El precio propuesto a la cosecha no les conviene ! Seguidme. Iremos al mercado de Bobo-Diulaso. ¿ Qué ven, ustedes ? « Elefante de África ».  ¿Qué tiene de africano este elefante ? ¡ Viene de Tailandia, para burlarse y pisotear África... y a los arroceros africanos !».

En este contexto de carestía de la vida, donde el slogan « ¡ Consumamos burkinabé ! », caballo de batalla de los revolucionarios del 4 de agosto resurge, sería mejor para los responsables políticos que animasen la producción local con decisiones políticas eficaces.

Durante mucho tiempo, el problema para los países del Sur fue la « seguridad alimentaria ». Esta noción indica la producción de cereales en cantidad suficiente para el planeta. Tenía la ventaja de proteger a los Estados de crisis alimentarias inmediatas o futuras. En esta línea, se elaboraban sin cesar y se actualizaban hipótesis, estadísticas y sondeos para hacer previsiones precisas de las campañas agrícolas en curso o para las futuras. Con las subvenciones de la Unión europea y de los Estados Unidos a los productores europeos y americanos, y además con la reciente protección de los stocks de arroz en algunos países productores, es necesario que los Estados del Sur, demasiado vinculados al consumo de este arroz, tomen medidas que reduzcan su vulnerabilidad en los años venideros. La soberanía alimentaria, noción introducida en la Cumbre mundial de la Alimentación en 1966 por el economista Campesina, resume mejor que la anterior lo que está en juego en la lucha de los arroceros africanos. Así define Campesina esta noción : « La soberanía alimentaria significa el derecho de las poblaciones, de sus Estados o Uniones a definir su política agrícola y alimentaria, sin dumping frente a terceros países ». Implica la prioridad de la producción agrícola local, la imposición de tasas sobre las importaciones a bajo precio, así como el control de la producción sobre el mercado interior y la implicación de los campesinos en las decisiones agrícolas

Ninguna nación se ha desarrollado sin el control de estos instrumentos de producción agrícola. Solo mediante una producción local controlada y suficiente puede conseguirse una plusvalía que pueda ayudar al desarrollo de otros sectores de actividad y por consiguiente del país. Es una pena que nuestra seguridad alimentaria esté en manos de otras naciones y que no se reflexione en la línea de la soberanía alimentaria

 

Par Bendré

 

 
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